¿El trabajo dignifica? ¿el trabajo te libera? ¿el trabajo te enajena?

¿El trabajo dignifica? ¿el trabajo te libera? ¿el trabajo te enajena?

Dom, 12/Mayo/2013

Cuantas dudas han surgido a mi alrededor acerca de la necesidad, la importancia y la rentabilidad del trabajo.

 

Y qué fácil y criticable puede resultar desde mi posición de buen asalariado hablar de este tema.

 

En estos tiempos en que la economía manda, nos hemos acostumbrado a valorar todo económicamente. Los productos que compramos en el supermercado, la ropa que vestimos, los servicios que contratamos, el lugar donde disfrutamos las vacaciones, el colegio al que llevamos nuestro hijos, los amigos que tenemos y mantenemos. Todo se rige por la ecuación calidad / precio = rentabilidad donde la calidad cada vez cuenta menos y el precio cada vez cuenta más. ¡Qué más da si es malo, si es barato!

 

Pero ahora nos estamos dando cuenta que hay otro tipo de valores que hay que valorar. ¿Cuanto tiempo dura lo que compramos?, ¿qué procesos conlleva su producción, contamina, es sostenible?, ¿cómo nos deshacemos del producto cuando deja de funcionar?, ¿son saludables?, ¿engordan?, ¿dan cariño? y otra serie de preguntas que cada vez más nos empezamos a cuestionar.

 

No sucede lo mismo con el trabajo. Lo único que valoramos, es el dinero nos produce. Sin tener en cuenta otro tipo de variables como las horas que nos consumen, la satisfacción personal que nos produce, el beneficio social que conlleva, la relación personal con los compañeros, la estabilidad personal que nos proporciona...

 

Confieso que cuando introduzco en mi empleo oficial estos parámetros, este pierde la rentabilidad que supuestamente tiene y tengo que reinventarlo día a día para poder levantarme todas las mañanas e ir a mi trabajo. 

 

Está claro que este tipo de valores no pagan facturas, pero tal vez habría que pensar en cómo reducir las facturas en lugar de como conseguir más dinero para pagarlas.

 

Ahora criticadme: -qué fácil es hablar del hambre con la panza llena-, -como me gustaría verte en el paro-, -a picar a la mina te mandaba yo-