Dejar fluir

Dejar fluir

Mié, 28/Ago/2013

El primer día que llegamos a la piscina de Alcocebre Izan se puso en el bordillo, de espaldas y para sorpresa de todos dió un salto hacia atrás zambulléndose prácticamente de pie después de dar una vuelta casi completa.

Nos quedamos un poco flipados y empezamos a darle consejos para mejorar el salto. Un poco más para atrás, dijo su madre pensando en su seguridad. Un poco más alto dijo su padre, pensando en unos posibles juegos olímpicos.

Izan haciendo caso a sus progenitores lo intentó otra vez, pero salió peor, otra más y cada vez peor. Hasta que lo dejó de intentar.

No quiero hablar aquí de las cualidades atléticas de este chiquillo. Pero esto me ha hecho reflexionar en cómo debemos educar a los pequeños (y no tan pequeños) Como dar consejos y transmitir nuestras experiencias sin incluir en ellas nuestros fracasos, nuestros miedos, nuestras dudas.

Muchas veces es mejor dejar fluir los conocimientos que todos llevamos innatos. Demasiada información en vez de aclarar las cosas, confunde, aturulla.

Dejar fluir, seguir las intuiciones, casi siempre es el mejor consejo.