La otra realidad

La otra realidad

Mar, 15/Dic/2015

Recientemente tuve la oportunidad de estudiar con cierto detalle la fisiología humana. No me refiero a los aspectos físicos externos, ni a la más compleja psique de los hombres.

 

Me refiero a esa perfecta maquinaria que hace del hombre un ser vivo complejo e increíblemente evolucionado. No deja de sorprenderme como todos los órganos y sistemas internos interaccionan unos con otros, controlados por el sistema nervioso consiguiendo una perfecta sintonía interna. Cómo se auto regula, cómo consigue curarse, como es capaz de crear una nueva vida a partir dos células, cómo es capaz de crear los más bellos y complejos pensamientos.

 

Pero una cosa me sorprendió más todavía. Lo poco evolucionado y rudimentario, en comparación con el resto, que es su sistema sensorial.

El ser humano es capaz de ver lo que hay a su alrededor, pero no tan bien como otras especies que tienen esta capacidad más evolucionada y puede ver más lejos, más colores, con más nitidez. Por no hablar del olfato, o del tacto con los cuales apenas puede orientarse. O el oído, nada que ver con el oído de los murciélagos, delfines...

 

Y en base a estos pocos y mal captados estímulos basan su realidad incuestionable.

Los sentidos del ser humano son fácilmente engañables, de hecho ellos han creado aparatos como la televisión, la radio o el cine para engañar sus propios sentidos y simular otra realidad, falsa pero que a ellos les parece real.

Han diseñado complejos aparatos para detectar esa realidad oculta, pero siguen confiando en sus sentidos. “Si no lo veo, no lo creo” Con la vista son solo capaces de detectar un pequeñísimo rango del amplio espectro electromagnético y aún así siguen confiando en ella al 100%.

Yo no soy más que un simple y ciego caracol que me oriento por el tacto. Quizás por esta simpleza me doy cuenta que el mundo es mucho más complejo de lo que parece y que hay una realidad que nos rodea que no somos, ni yo, ni los humanos capaces de percibir.