Los emails

Los emails

Dom, 12/Mayo/2013

Vivimos en la era de las comunicaciones y la informática. Hoy en día, es fácil, sencillo y barato comunicarse con los demás estén donde estén. Aun habiendo miles de kilómetros entre dos personas, fácilmente se pueden en enviar correos electrónicos, mensajes sms, hablar a través del mesenger, o estar en contacto mediante blog, foto-blog o video-blog. 

Antiguamente enviar una carta suponía el esfuerzo de escribirla en un papel, meterla en un sobre, comprar un sello, localizar un buzón y encontrar el momento adecuado para llevarla. Demasiado trabajo para la sociedad del bienestar. Todo esto desapareció con los ordenadores.

Pero curiosamente antes de popularizarse internet, la gente recibía correos personales. De vez en cuando, una carta de un ser querido llegaba a casa. Alguien se había empleado se había molestado en hacer todo el trabajo de escribir a una persona querida y un ejercito de funcionarios de correos hacían lo posible para que la carta llegase a su destino lo antes posible. Esas cartas llevaban algo personal del escritor. Su caligrafía, su firma, el tipo de papel y el bolígrafo escogido, incluso su olor y algún pequeño recuerdo personal.

Todo esto a desaparecido con los correos electrónicos. Nadie se ocupa en llevar el correo a su destino. Simplemente unos ordenadores se pasan una serie de unos y ceros, que unos encriptan y otros traducen. Todos con el mismo fondo blanco, el mismo tipo de letra y el mismo justificado a ambos lados. Hemos perdido la práctica de escribir y ahora nos dedicamos a reenviar correos graciosos que alguien, no sabemos quien, nos ha enviado y reenviamos a toda la agenda del outlook, sin saber a quien.

Si hay algo que más odie que recibir facturas por correo convencional, es recibir uno de esos correos con archivo (y muchas veces virus) adjunto de algún amigo de la juventud. Lo único que me dice, es que mi dirección figura en la agenda de su gestor de correo, seguramente sin él saberlo, porque no me ha dedicado ni siquiera el tiempo necesario para borrarme de ella.

Donde este un “te quiero mucho” escrito en un pequeño trozo de papel, pasado furtivamente a la chica en clase de matemáticas sin que el profesor de turno se entere, que se quiten los “t q +++” de los fríos móviles con el bip-bip incluido.

 

Por favor, no me enviéis e-christmas por navidad, gracias.