Seguir a la masa

Seguir a la masa

Lun, 09/Ene/2017

Estas navidades, paseaba por Pamplona disfrutando de las luces, los adornos, las sonrisas y la amabilidad que despiertan estas fechas.

Y paseando vi que había un espectaculo ecuestre en la Plaza del Castillo. No pude acercarme por la multitud que había al rededor (tenía miedo que me pisase alguien en un descuido).

En un momento dado empezaron a formarse dos filas de personas formando un pasillo. Logíamante pensé que los jinetes iban a salir del recinto y la gente se amontonab para verlos pasar.

El pasillo fue haciendose más grande. Llegaban niños con padres, abuelos con sus nietos y todo el mundo se ponía a esperar a lo largo del pasillo. Los pajes reales apartaban a la gente para que el pasillo estuviese bien formado. Así y poco a poco se formó un pasillo de más de 100 metros con tres filas de personas a cada lado (y algún que otro caracol)

Así esperé más de 20 minutos, cuando de repente llegó una ambulancia al recinto del espectáculo. Alguien dijo que uno de los jinetes había tenido un percance. Pasado un rat, no menos de 15 minutos la ambulancia partió con el accidentado.

Ahora si, ahora saldrán los caballos. Los niños se ponian nerviosos, la gente se impacientaba. Pero nada ocurrió. Poco a poco las filas se fueron deshaciendo, el pasillo desapareció y allí no pasó nada más.

Esta anectoda además de graciosa me dió para pensar, como todos nos dejamos llevar por la masa, por nuestros semejantes y sin preguntar como ni por qué, imitamos al que tenemos al lado pensando que así hacemos lo correcto.